La relación entre las farmacias de Tucumán y el PAMI atraviesa un nuevo escenario de conflicto, marcado por demoras en los pagos que afectan la operatoria del sector. Desde el Colegio de Farmacéuticos de la provincia advirtieron que la situación alcanzó un nivel “muy crítico” y que ya se registran dificultades concretas para sostener el servicio.
La presidenta de la entidad, Verónica Pastoriza, señaló que si bien en algún momento reciente se habían regularizado parcialmente los desembolsos, esa mejora no se mantuvo. Según detalló, actualmente se acumulan cuatro pagos vencidos y en los próximos días se sumaría uno adicional, lo que agrava el panorama financiero de las farmacias.
Como consecuencia directa de estos retrasos, algunos establecimientos ya enfrentan restricciones en sus cuentas corrientes con proveedores, lo que dificulta la reposición de medicamentos. “Estamos viviendo épocas muy complejas. Hay muchas farmacias que ya no pueden seguir financiando la obra social”, sostuvo la dirigente, al describir el impacto sobre la actividad.
El problema, explicó, no se limita al vínculo con PAMI, sino que podría extenderse al resto del sistema si se interrumpe la cadena de pagos con las droguerías. En ese escenario, también podrían verse afectados afiliados de otras coberturas, debido a las limitaciones en el abastecimiento.
Pastoriza remarcó que el peso financiero del convenio es elevado, en particular por el nivel de cobertura que reciben los jubilados. Indicó que existen medicamentos con cobertura total —como insulina, tiras reactivas y tratamientos para enfermedades crónicas— que implican un esfuerzo económico considerable para las farmacias. Aunque los fármacos de alto costo tienen un circuito específico, aclaró que el mayor volumen de demanda corresponde a tratamientos habituales que igualmente representan un gasto significativo.
La referente también subrayó que la problemática tiene alcance nacional, ya que el acuerdo con PAMI involucra a múltiples actores, entre ellos entidades farmacéuticas, la industria y las propias farmacias. “Todos aportamos para sostener los descuentos, pero si una parte no cumple, el sistema se resiente”, explicó.
En cuanto al servicio, si bien no se registran interrupciones generalizadas, comienzan a aparecer limitaciones puntuales en la entrega de medicamentos. La disponibilidad, según indicó, depende de la capacidad financiera de cada farmacia, aunque las consultas por faltantes ya se repiten incluso en establecimientos de tamaño medio.
El impacto también se traslada a los pacientes. Pastoriza advirtió que los afiliados de PAMI, por su perfil etario, son quienes más requieren medicación, por lo que cualquier restricción en el acceso puede derivar en la interrupción de tratamientos, con consecuencias potencialmente graves.
A este escenario se suma una retracción en las ventas. Desde el sector observan cambios en el comportamiento de los consumidores, que optan por presentaciones más pequeñas o buscan alternativas genéricas para reducir costos. Si bien los aumentos en los medicamentos se ubicaron por debajo de la inflación, reconocen que el contexto económico condiciona la capacidad de compra.
Finalmente, desde el Colegio de Farmacéuticos informaron que solicitaron reuniones urgentes con autoridades del PAMI a nivel nacional para abordar la situación. Hasta el momento, no obtuvieron respuestas. “La situación requiere una solución en el corto plazo, porque está en juego la atención de los jubilados”, concluyó Pastoriza.




