La administración nacional pondrá en marcha en las próximas semanas el proceso licitatorio para transferir al sector privado la operación de los ferrocarriles de carga. La publicación de los pliegos está prevista para abril e incluirá las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza, en un esquema de concesión que se extenderá por 50 años.
El objetivo oficial es atraer inversiones que permitan modernizar el sistema y reducir las brechas de eficiencia respecto de otros países. Actualmente, el funcionamiento de la red ferroviaria de cargas presenta diferencias significativas en términos de velocidad y productividad.
Como ejemplo, un tren que recorre el trayecto Rosario-Córdoba puede demorar hasta cuatro días en Argentina, mientras que distancias similares en América del Norte se cubren en menos de diez horas. A su vez, la velocidad promedio en el país oscila entre 15 y 25 kilómetros por hora, muy por debajo de los niveles que alcanzan redes ferroviarias en Estados Unidos.
Interés de operadores internacionales
Entre los principales interesados en participar del proceso aparece Grupo México Transportes (GTMX), una de las compañías más relevantes del sector en América del Norte. El conglomerado opera diversas líneas en México y Estados Unidos y evalúa presentarse para las tres concesiones en juego.
El CEO de GTMX USA, Bernardo Ayala, indicó que la prioridad de la empresa está puesta en el Belgrano Cargas, corredor clave que conecta el Noroeste Argentino con los puertos del Gran Rosario. Según planteó, en caso de no obtener esa línea, la compañía no avanzaría con el resto de las concesiones.
El grupo proyecta inversiones por hasta 3.000 millones de dólares en un plazo de cinco años, destinadas a la rehabilitación de vías, la renovación del material rodante y el incremento de la capacidad de transporte.
No obstante, desde la firma señalaron que uno de los factores clave para avanzar será la posibilidad de acceder al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Desde el Gobierno aclararon que ese beneficio no puede garantizarse de manera directa en la licitación, aunque las empresas podrán gestionar su inclusión posteriormente.
Un modelo de operación flexible
El esquema que impulsa el Ejecutivo se basa en el modelo de “open access”, que contempla la posibilidad de separar la administración de la infraestructura de la operación de los servicios, o bien integrarlas bajo un mismo operador.
Desde el sector privado consideran que la integración vertical —como la que se aplica en países como México y Estados Unidos— podría mejorar la eficiencia operativa, aunque la definición final dependerá de las condiciones que establezcan los pliegos.
El desafío de aumentar la participación ferroviaria
En la actualidad, el transporte ferroviario representa apenas el 5% de la carga total en Argentina, muy por debajo de otros países de la región y del hemisferio norte. En México, por ejemplo, ese porcentaje asciende al 26%, mientras que en Estados Unidos alcanza el 40%.
El Gobierno apunta a revertir esa situación mediante un sistema más competitivo que permita reducir costos logísticos y mejorar la eficiencia del transporte de mercancías.
Entre los modelos que se buscan replicar se destacan los trenes de gran porte, con formaciones de hasta 150 vagones y una capacidad de transporte significativamente superior a la actual. Este tipo de configuraciones permite abaratar costos por tonelada transportada y optimizar la operatoria general del sistema.
Otros actores en competencia
Además del interés internacional, también se perfila un consorcio integrado por empresas del sector agroindustrial, entre ellas ACA, AGD, Bunge, Cargill, Dreyfus y posiblemente COFCO. Este grupo evalúa participar en la licitación con foco en los corredores vinculados a la producción agrícola, considerados estratégicos por su nivel de actividad.
Próximas etapas del proceso
Con la publicación de los pliegos prevista para abril, el proceso licitatorio ingresará en su fase formal. El Gobierno proyecta adjudicar las concesiones hacia mediados de año, con el objetivo de que los nuevos operadores comiencen a gestionar el sistema antes de 2027.
La iniciativa se enmarca en una estrategia más amplia orientada a modernizar la infraestructura de transporte y revertir el deterioro acumulado en el sistema ferroviario, con la expectativa de mejorar la competitividad logística a nivel nacional.




