La inflación de marzo de 2026 se encamina a ubicarse por encima del 3%, según estimaciones de distintas consultoras privadas, en un escenario marcado por mediciones heterogéneas y diferencias regionales que dificultan establecer una proyección uniforme. En este contexto, el propio presidente Javier Milei reconoció la existencia de obstáculos en el proceso de desaceleración de los precios.
Durante la cuarta semana del mes, los relevamientos evidenciaron comportamientos dispares entre rubros y zonas del país. Mientras algunos informes registraron retrocesos en el segmento de alimentos y bebidas, otros detectaron incrementos moderados, con variaciones que dependen de la región analizada. Esta falta de uniformidad profundiza la incertidumbre respecto del dato final del índice de precios.
Uno de los informes, elaborado por la consultora LCG, indicó que los precios de alimentos y bebidas descendieron un 0,6% en la última semana en comparación con la anterior, acumulando así dos semanas consecutivas de baja. Este movimiento contribuyó a moderar el incremento mensual, que hasta ese momento alcanzaba el 1,8%.
De acuerdo con ese relevamiento, la reducción semanal estuvo impulsada principalmente por la caída en productos de panificación, cereales y pastas, con una baja del 2,1%. A esto se sumaron descensos en carnes, del 1,2%, y en lácteos, del 0,8%, además de variaciones negativas en frutas y verduras, aunque de menor magnitud.
Sin embargo, el promedio móvil de cuatro semanas para ese mismo rubro se ubicó en el 2,6%, con carnes, bebidas y lácteos explicando la mayor parte del aumento mensual. En base a estos datos, LCG proyectó que la inflación general podría cerrar marzo en torno al 2,9%.
Por su parte, la consultora Analytica observó diferencias significativas entre regiones. En el Gran Buenos Aires, la variación semanal fue del 0,2%, mientras que en la región de Cuyo alcanzó el 0,5%. En este análisis, las verduras encabezaron los aumentos, mientras que el precio de la carne se mantuvo estable en todas las zonas relevadas.
El mismo informe destacó incrementos en pescados y mariscos, con una suba del 7,3% en el promedio móvil de cuatro semanas, y en aceites y grasas, con un 3,2%. También se registraron aumentos en panificados y verduras, mientras que las frutas mostraron una leve baja. Con estos datos, Analytica estimó que la inflación mensual podría ubicarse alrededor del 3%, lo que implicaría una leve aceleración respecto del 2,9% registrado en febrero.
Otros relevamientos, como el de EconViews, mostraron un aumento del 0,5% en la última semana en una canasta de alimentos y bebidas relevada en supermercados. En ese caso, se destacaron subas en bebidas, mientras que las carnes registraron una leve deflación. El acumulado de las últimas cuatro semanas arrojó una suba del 3,4%.
Desde esa consultora proyectaron una inflación general cercana al 3,5%, influida principalmente por aumentos en combustibles, que aportaron 0,7 puntos porcentuales, y por subas en el rubro educación vinculadas al inicio del ciclo lectivo.
En paralelo, el presidente Javier Milei reconoció públicamente que el proceso de desaceleración inflacionaria enfrenta dificultades. A través de una respuesta en la red social X, el mandatario señaló que “han habido contratiempos”, aunque ratificó la continuidad de la estrategia económica.
El ministro de Economía, Luis Caputo, también se refirió a la evolución de los precios durante un evento del IAEF. Allí sostuvo que no es posible forzar un cambio en la demanda de pesos y remarcó las dificultades vinculadas a la confianza en la moneda local, en un contexto atravesado por expectativas electorales.
El funcionario explicó además que el país se encuentra en un proceso de recomposición de precios relativos y mencionó que en febrero se registraron aumentos en bienes regulados por encima de lo previsto. También vinculó parte de la presión inflacionaria al incremento en el precio de la carne, aunque consideró que esa tendencia no necesariamente continuará en los próximos meses.
En cuanto a la dinámica reciente, el relevamiento de LCG indicó que durante la cuarta semana se redujo en un 9% la proporción de productos con aumentos, un dato que contribuyó a moderar el comportamiento del rubro alimenticio.
A pesar de esa desaceleración parcial, las proyecciones generales coinciden en ubicar la inflación de marzo en torno al 3%, lo que reflejaría la persistencia de dificultades para consolidar una tendencia descendente sostenida en los precios desde mediados de 2025.
La dispersión de resultados entre consultoras y regiones evidencia la complejidad del escenario inflacionario, en el que los alimentos y bebidas continúan desempeñando un papel central en la evolución del índice general.




